Labio leporino y paladar hendido; una enfermedad que ataca a los pobres

Por Agustin Peña Cruz | Noticiaspc.com.mx

Altamira, Tamps.- El control del embarazo y la alimentación así como hábitos de cuidado necesarios en las mujeres durante el proceso de gestación pueden atenuar los riesgos para que un recién nacido no presente la enfermedad de Labio Leporino y Paladar Hendido, calificado por algunos como una enfermedad de la pobreza porque este sector es quien más lo padece, Altamira está dentro de una zona endémica como también el dentro del país pero sobre todo el mayor impacto en el desarrollo del infante es el rechazo familiar y en la sociedad generando bullying, el reconocido Cirujano Plástico en Reconstrucción, Homero Castillo Carrillo detalla aspectos relevantes.

“Lo que sucede que este tipo de patologías (LLPH) crea cierta pena en la familia, entonces esos niños manejan soterradamente (se esconden) pero la caustica nos marca muy atinadamente que en 600 niños nacidos vivos hay un niño con cierto grado de anomalía congénita a nivel de labio y paladar hendido. Si lo podemos ver en gente real, pienso que es bastante y hay diferentes grados desde muy leves hasta muy dramáticos”, sostiene.

No obstante, “ya hay manera por medio de los genetistas de que se le haga un estudio a la pareja que se casa teniendo un antecedente de labio leporino paladar hendido y con mucha confiabilidad, le podemos decir si es muy probable o no que esto se vaya a repetir en la familia”

Castillo afirma que este padecimiento de labio leporino y paladar hendido se da más en las personas de bajos recursos económicos donde destaca puntos importantes: “desafortunadamente esto se ve, y hay quien lo califica como una “enfermedad de la pobreza”, donde hay desnutrición, falta de vitaminas y control del embarazo; principalmente todo eso se conjunta en los cinturones de miseria, tenemos muchas ciudades donde sucede esto, hay zonas más endémicas que otras, en países donde más puede haber, pero casi siempre va relacionado con la alimentación, desnutrición y contaminación”.

El especialista en cirugía reconstructiva aborda que “las zonas endémicas son del centro del país y aquí en Altamira, por ejemplo, tenemos a 60 y tantos niños en lista de espera, cuando llego la pandemia se suspendió la campaña y quedaron 64 niños por ahí pendientes entre niños hasta adolescentes hay uno que otro adultos pero niño que operamos de chiquitos ahorita ya son adolescentes”; esto a raíz de la experiencia como médico altruista que brinda campañas en favor del sector que lo padece en conjunto con los gobiernos locales en específico con DIF Altamira y un equipo multidisciplinario.

Cabe hacer mención que un tratamiento en forma particular “es casi imposible calcularlo porque requiere una valoración previa, hacerse en un hospital bien establecido, como 100 mil pesos, en cada etapa, carísimo para mucha gente que vive al día, o que tiene empleos transitorios”, expresa Castillo.

“Pero puedo de decir que en la experiencia que tenemos de 18 a 20 años haciendo la campaña, nosotros como un equipo multidisciplinario llevamos aproximadamente unas 300 personas operadas, ya que a veces un paciente se tiene que operar 2 o tres veces, y lo que más tenemos niños que fueron operados en campañas en otros lados y que no tuvieron el seguimiento adecuado, no fueron bien intervenidos adecuadamente o con criterios antiguos que daban mal resultados”, añade.

Para el especialista en el área de la cirugía reconstructiva, “el niño que tiene paladar hendido no se alimenta bien, no aprovecha bien los alimentos y generalmente esta desnutrido, cuando cree un poquito y empieza a salir los dientes, los dientes se pican todos, tiene problemas auditivos, porque se contamina la garganta, entra en contacto la boca y la nariz, con el oído, se contamina, hay problemas auditivos; en sí, es una vida de sufrimiento”.

Castillo expresa lo que la experiencia de años y el contacto con personas que enfrentan esta enfermedad le ha enseñado; nos pudiera estar emitiendo un mensaje de reflexión para la conciencia como sociedad para aceptar y respetar a quienes sufren físicamente malformaciones en su rostro; “Es un niño que no va hablar bien, y que va hacer víctima de bullying o su misma familia lo va a recluir”.

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