Gizéh Jimenez | Grupo PEÑA-CRUZ

Monterrey, N.L. – Mañana se festejan 418 años de la Fundación de la capital regia.

Pero el deterioro de su centro urbano, de su Macroplaza y la reconstrucción permanente de sus principales vialidades, por la baja calidad de las obras públicas, la hacen ver una ciudad en decadencia.

Sus céntricas plazas -como en el cruce de Zuazua y Matamoros, o la Explanada de Los Héroes- lucen sin jardines, sin pasto, con basura y escombros.

Es la capital de uno de los estados más prósperos del país con un primer cuadro totalmente abandonado por las autoridades estatales y municipales:  Zanjas, montañas de escombro que llevan meses, casas desiertas que sirven de guaridas y “charoleros” que bloquean las banquetas.

Sus avenidas principales tienen baches, falta de señalización, ranuras, baches, tambos en lugar de barreras, escombros, carencia de iluminación y carriles que llevan a ninguna parte.

La descoordinación entre el Estado y el Municipio de Monterrey, porque el gobernador es del PRI y la alcaldesa del PAN, no ha permitido que las obras de reconstrucción del par vial tengan una mezcla de recursos y una planeación estratégica.

Tanto, que la iluminación de Morones Prieto no puede realizarla el Municipio porque el Estado no libera los tramos en reparación, porque no se ponen de acuerdo mutuamente.

La destrucción que causan simples lluvias de temporal muestran lo endeble de las obras de reconstrucción junto al Río Santa Catarina.

 

#ReporteIndigo

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