La Madriguera del Lobo | El Quejoso I

Por José Andrés Zorrilla M.

En México, en términos de procedimientos de TRÁMITES en general para cualquier efecto, existe, en muchos sentidos, un alto grado de dificultad. Esto se convierte en un asunto aún más sensible y delicado cuando quien lo realiza tiene las características de QUEJOSO o VÍCTIMA, particularmente en la interposición de una queja o denuncia específica. De eso hablaremos hoy.

En esta ocasión haremos una cronología puntual de lo que significa, en términos reales de seguimiento, para una persona que presenta una QUEJA en contra de una NOTARÍA y su titular, respecto a una irregularidad que puede ir desde una falta de claridad hasta formar parte de una estafa, como ha estado ocurriendo en otros estados e incluso en Tamaulipas. Esto implicaría o debiera implicar, un procedimiento ágil, eficiente y confiable para la atención de dichas quejas, que pueden derivar incluso en afectaciones patrimoniales a cualquier ciudadano, como también ha venido ocurriendo.

Sin embargo, lo que prevalece es un rezago burocrático que no solo retrasa, sino que genera el escenario propicio para que, lejos de disuadir o prevenir estas conductas, se fomenten prácticas inadecuadas en las propias NOTARÍAS, que operan con una amplia tolerancia en los TIEMPOS. Existe, en los hechos, una permisión pasiva que termina afectando a terceros, debilitando la certidumbre jurídica y patrimonial de muchas familias o inversionistas.

No existe, en consecuencia, un procedimiento que, en términos de justicia, atienda a los QUEJOSOS con prontitud y diligencia efectiva, como deberían contemplarlo todos los procedimientos de JUSTICIA. Para dimensionarlo, basta observar la siguiente reseña:

Una queja presentada el 24 de febrero se notifica a la NOTARÍA en cuestión hasta 1 MES DESPUÉS; a partir de ahí corren 15 DÍAS HÁBILES para que conteste, lo que implica hasta 50 DÍAS acumulados. Este plazo puede extenderse aún más por razones administrativas (vacaciones o puentes), y es precisamente ahí donde se evidencian claras áreas de oportunidad.

En el caso de la DISTANCIA Y MÉTODO para notificar a una NOTARÍA respecto a una queja de un ciudadano, la autoridad actualmente lo hace por correo certificado. Entre Ciudad Victoria y Tampico, con aproximadamente 250 kilómetros de distancia, esto toma HASTA 30 DÍAS (está documentado). La notificación se envía por Correos de México, con todo y TIMBRES de los clásicos, prolongando el trayecto a prácticamente 1 MES. Esto no es ni remotamente comparable con los resultados que tenían los PAINAIS, los corredores del México prehispánico de Moctezuma, quienes cubrían esta misma ruta en menos de un día.

Por cierto, hasta pescado fresco le llevaban a su tlatoani; eso, dicho sea de paso, era dignidad, compromiso y sentido de responsabilidad.

En cuanto al TIEMPO ACTUAL de notificación, lo que aquí verdaderamente está en juego, para efectos de notificar a una NOTARÍA regulada por la Dirección de Asuntos Notariales del Estado, es la probidad y la PRIORIDAD con la que el mensaje se transmite, así como la responsabilidad de quien lo ejecuta. Se trata de procesos que pueden y deben cambiar, toda vez que esta dilación no solo retrasa: REVICTIMIZA al quejoso, al demeritar la atención que legítimamente exige. Es, simple y llanamente, un principio básico de justicia.

A lo anterior se suma que, cuando la NOTARÍA señalada contesta, puede llevarse hasta 10 o 15 DÍAS adicionales, sin considerar puentes, vacaciones o “permisos” que solicite la o el titular de la NOTARÍA para ausentarse. A esto se añade el tiempo del ACUERDO para informar al quejoso, lo que en conjunto puede escalar hasta 70 DÍAS desde la presentación de la QUEJA.

Como bien lo resume el refrán en nuestro país: justicia tardía no es justicia. Y en el mismo sentido, en inglés: justice delayed is justice denied, atribuida a William Gladstone.

En este contexto, como ESTADO y como región, permanecemos a EXPENSAS DE LA OBSERVACIÓN de nuestros procesos de justicia, tanto por parte de inversionistas como de organismos nacionales e internacionales. Por ello, este es un momento clave en TAMAULIPAS para corregir, modernizar y fortalecer estos procedimientos en beneficio de la Sociedad Civil, generando confianza y avanzando hacia la necesaria MODERNIZACIÓN de oficinas que requieren precisamente de este tipo de mejoras para su funcionamiento.

Hoy existen ejemplos claros: Puebla, Sonora, Estado de México y CDMX cuentan con procedimientos digitalizados que permiten incluso la presentación de quejas EN LÍNEA, además de involucrar a los Colegios de Notarios como parte del proceso facilitador. Este modelo no solo optimiza recursos y tiempo: eleva estándares.

Se puede hacer mejor desde nuestro ESTADO y dar ejemplo a nivel nacional de estas acciones.

Proximamente parte II.

Hasta pronto.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Protegido por Noticias PC