¿Candados a la competencia?

ANDREA MONTES RENAUD | NOTICIASPC.COM.MX

CIUDAD DE MÉXICO.- Desde su llegada, Airbnb -en el terreno del alquiler- y Uber, -en el del transporte urbano- ampliaron la oferta y la demanda y elevaron el nivel de calidad, sin embargo, autoridades locales han aplicado normas restrictivas con la esperanza de frenar su desarrollo.
En diferentes partes del mundo, la utilización de Uber ha sido cuestionada y restringida por algunas autoridades, a pesar de la creciente demanda de este recurso.
De la misma forma, la expansión internacional que ha logrado Airbnb en los últimos años preocupa a los hoteleros y a los gobiernos, que ya emprendieron una verdadera caza de brujas en todos rincones del planeta.
Después de movilizaciones durante meses, el sector hotelero cambió de dirección la normatividad dentro de una buena parte de las ciudades de Europa y Estados Unidos, exigiendo una clarificación de las normas.
En París, el primer destino mundial para los clientes de Airbnb, el Ayuntamiento levantó una serie de escudos sin precedentes para frenar el impresionante desarrollo de la empresa norteamericana.
El Senado francés votó modificaciones para regular esta práctica pero, esta vez, con la intención de que las nuevas normas sean respetadas por los parisinos.
Si los hoteleros –saturados de obligaciones legales, normas y estándares que respetar– se quejan de perder injustamente a sus clientes por culpa de Airbnb, el gobierno se inquieta del declive de vivienda para sus habitantes en los distritos centrales.
En la guerra entre el Ayuntamiento de París y Airbnb, el gobierno publicó a través de su página opendata.paris.fr los lugares turísticos que, en conformidad con los reglamentos de la ciudad, pueden ser utilizados sin problemas.
Y es que los senadores quieren establecer un proceso de registro obligatorio de las viviendas que se anuncian en el portal para que exista una obligación por parte de la empresa de bloquear los departamentos que excedan el máximo de 120 días de alquiler por año.
La nueva postura del Ayuntamiento parece ser un viraje peligroso para la estimulación de la economía colaborativa.
Todas las ciudades de Francia que tengan más de 200 mil habitantes deben hacer este registro obligatorio sobre las propiedades que tengan en alquiler en Internet, que sean rentadas de manera repetitiva, de corta duración y a una clientela de paso.
Esto perjudica a las personas que quieren alquilar su vivienda de manera muy ocasional, únicamente por un par de semanas al año, frente a una comunidad de profesionales que se benefician de las ganancias de sus propiedades y que tienen una capacidad de gestión administrativa más amplia.
Con millones de personas alojándose en más de 15 mil ciudades de Francia, Airbnb reintegró a la ciudad la cantidad de 4.6 millones de euros en impuestos en el 2015.
Con la Eurocopa 2016 en puerta –del 10 de junio al 10 de julio– los anuncios de alquiler no han parado de multiplicarse en las 10 ciudades anfitrionas, quienes conscientes de la enorme recompensa financiera que conducirá el evento, impondrán el impuesto de la tasa turística en todos los sitios de alquiler.
Para 2016, el Ayuntamiento de París espera recibir unos 90 millones de euros a través de este impuesto.



VECINOS CONTRA EL ALQUILER IRREGULAR
Cataluña planea establecer un máximo de estancias al año para imponer condiciones de comodidad y seguridad mínima.

La ciudad estudia los ejemplos de París, Londres y Berlín. Una comisión se formará al final de este mes para iniciar negociaciones entre las autoridades y los principales grupos de interés, incluyendo Airbnb.
El gobierno catalán ya impuso una multa de 30 mil euros a Airbnb por ofrecer alquiler en departamentos que no habían sido comunicados al Registro de Turismo de la ciudad.
En la última manifestación de vecinos contra los anuncios de alquiler de la empresa, la sociedad de vecinos se lanzó exasperada por los abusos del turismo de masas que en su mayoría se trata de viajeros “incivilizados y borrachos” que destruyen y desconocen las reglas de comunidad de los inmueble. Esto empeora en las propiedades que están cerca de la playa.
Por otro lado, en Berlín, 300 quejas semanales denuncian los servicios de Airbnb. Los berlineses apoyan enormemente la lucha que ha emprendido el Ayuntamiento contra este tipo de alquiler vacacional de corta duración.
La creciente demanda turística ha contribuido a la alza de los precios de las propiedades en la última década. El resultado: los inquilinos que ya no pueden pagar son expulsados, y las propiedades puestas a disposición de los turistas.
Los barrios enteros se están despoblando por esta dinámica, y Berlín ya sufre el mismo problema que enfrentan los barrios del centro de París. Cinco mil viviendas dedicada exclusivamente a la oferta turística fueron eliminadas de Airbnb, y puestas de nuevo en el mercado de alquiler normal.
Eso significó la retirada del 85 por ciento de las ofertas del sitio en la capital alemana.

 

 

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