Contrapunto | "Navidad y Fortuna"

JOSÉ LORENZO | NOTICIASPC.COM.MX
Desde tiempos inmemoriales la celebración de la natividad de Jesús se ha ligado a un despertar espiritual.

Al margen de la veracidad de los hechos o la coherencia de las fechas el mundo cristiano ha observado la sacralidad del misterio con una veneración equiparada a una perpetua resurrección anual.
Algunos historiadores coinciden en señalar que la imagen de la virgen y el niño es sólo comparable a la imagen de la diosa egipcia Isis cargando en su regazo a su hijo Horus.
Imagen de la cual se heredaría el misterio de la maternidad predestinada y trágica de una mujer que sabe que su hijo tiene un sino fatal.

Jesús- Horus será de esta manera una perpetuación milenaria del mito del Dios redentor de la humanidad cuyo sacrificio viene a purificar la fuerza espiritual.
Ubicados en nuestro tiempo y en nuestra miserable circunstancia materialista la Navidad es de los pocos festejos al año que en el cristianismo une personas y familias con el .mágico manto del perdón.
Restaña heridas y ara. Cauces de comunicación entre personas que normalmente viven separados por el muro invisible de la incomprensión.
Acerca padres con hijos y restaña profundas heridas familiares. Se acerca en muchos casos al nivel de pequeños milagros que iluminan los oscuros dramas del hogar.
Su gran fracaso está en la carne viva, en el centro de una de sus frases más populares, apotegma casi.

 "Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad".
 Para los conflictos y las guerras de hoy no hay tregua, no hay navidad.
La guerra sigue su curso sin conocer piedad o respeto por la vida de inocentes.
La guerra y la estúpida manera que tienen los hombres de ver su destino sepultan bajo las bombas todo milagro.
Ahí se pierden las doctrinas y los buenos deseos. Ahí no hay esperanza.
Es como crucificar a Cristo a diario y por sistema. Es el triunfo de los herederos de judas. Es el espacio de la muerte.
Aún así, el milagro ocurre. Año con año. Algo pasa en la esencia de un acto de fe.

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