Agustín Peña Cruz | Noticiaspc.com.mx

Grupo PEÑA-CRUZ

Siempre lo he dicho, las leyes no se hicieron para romperse pero hay quienes las evaden con frecuencia haciendo uso de instrumentos jurídicos – por cierto muy válidos-  como son: el recurso de amparo y  la jurisprudencia. 

México tiene una política buena pero son los políticos que no son buenos, lo afirmó.

Este 7 de Julio, habrá elecciones en quince Estados de la República Mexicana; catorce en forma constitucional – los señalados por el Instituto Federal Electoral (IFE)- y  uno en forma extraordinaria.

Habrán de elegirse en total;  265 diputados por mayoría relativa, Un mil 348 alcaldes y un gobernador. El tema que está de boga entre los candidatos; es sin duda la realización de “un debate” entre ellos.

El debate es una acción buena pero que enfrenta muchas evasivas cuando son cuestionados los candidatos en relación al tema, todos quieren pero siempre hay objeciones al momento de “entrarle” realmente; si el partido lo permite, si la ley lo establece,  y es organizado por el IFE, etcétera, etcétera; esos son algunos de los argumentos.

El significado propio de un debate, es propiamente una técnica, tradicionalmente de comunicación oral, que consiste en la discusión de opiniones antagónicas sobre un tema o problema. La dinámica consiste en una discusión ordenada oral por la cual la dirige un moderador.  

Es necesario dejar en claro, que esta acción de comunicación no aportan soluciones, sólo se exponen argumentos, según estén a favor o en contra del tema en mención por los candidatos.

Al hablar del debate o cuestionar a los candidatos sobre el mismo, ya sabemos que en automático responderá que están dispuestos y que sus contendientes pongan hora y lugar;otros dirán, que la ciudadanía es la que tiene la última palabra, como si en gran parte de México se desarrollará los plebiscitos cuando muy apuradamente llegamos a ejercer la denominada “democracia” que resulta ser una falacia de sufragar mediante un escenario poco claro.

Tal vez la mecánica de elegir a los gobernantes y legisladores sea buena pero lo que resulta  contradictorio son las propuestas que no se llegan a cumplir porque argumentan que el recurso es mínimo y para la aplicación de lo que prometieron implica grandes gasto al erario público.

Un ejemplo de ello que me ha conmovido, puedo decir con sinceridad que es el caso del supuesto peculado cometido en Tabasco por el exgobernador priísta, Andrés Granier. En un reportaje que Reporte Indigo publicó y que constato con fuentes dice que: “Las investigaciones sobre los gastos del anterior gobernador, arrojaron que en la Quinta Grijalva se llegaron a comprar las cebollas más caras de México: a 100 pesos el kilo”. 

De acuerdo con documentación de la asociación ecológica Santo Tomás, de Tabasco, que obtuvo a través del Instituto de Transparencia y Acceso a la Información, los víveres que se consumían en la Quinta Grijalva eran siempre a precios especiales: fuera del mercado.

Y eso lo sabía la Secretaría de Administración y Finanzas del propio gobernador, aseguró el organismo, pero hoy no se quieren dar a conocer.

Según la información que reveló a Reporte Indigo dicha asociación, los tentáculos de corrupción de Granier se vivían día a día en La Quinta.

Aseguró que el kilo de cebolla blanca se pagaba a 100 pesos, cuando el costo real en el mercado es de 15 pesos.

El kilo de filete de res en 320 pesos, cuando costaba alrededor de 120 pesos.

Un paquete de pan Bimbo se compraba en 70 pesos y en el mercado se conseguía alrededor de 20.

Frascos de garrapaticida para mascotas, con un valor de 100 pesos en el mercado, se adquirían en mil 700 pesos.

Focos ahorradores de luz a 350 pesos cuando su valor real era de 70.

El extracto de investigación periodística, muestra el cinismo y derroche de dinero público que ha sido producto de los impuestos de los mexicanos, digo de los mexicanos y no de los Tabasqueños porque una parte del recurso gubernamental de los estados la proporciona la federación y otra la entidad gobernante,; por ello, digo y sostengo que resulta ser un insulto absoluto en todas las magnitudes desde el ángulo en donde este sea visto.

Sin duda que historias trazadas de políticos como este manchan a los abanderados que buscan el cargo de elección popular o bien aquellos que tienen “historias negras” que chocar con sus convicciones personales  y las finanzas sanas de donde ostentan cargos como servidores públicos.

Lo que México necesita es una reforma en la legislación sobre servidores y funcionarios públicos electos por mayoría relativa y no electos; es decir, “si son asignados a alguna dependencia o cargo por cierto periodo  de tiempo debe concordar con el periodo estipulado de la administración en funciones o bien el período origen que motivó al gobernante estar ostentando dicho cargo, y no caer como un transitorio  que busca un eslabón  más para seguir con la manutención gubernamental a costillas del ciudadano.

De esta forma nos evitamos tantas “chapilineadas” y tantos “trapecitas” que resultan ser unos expertos profesionales de un circo de patrañas en medio de un “trampolín” que esta anejo a defender los intereses ciudadanos sino acaparar todo lo que pueda en cierto tiempo que confiere el mandato. Ojo, “debate” solo queda en las líneas como una propuesta más que no se cumple porque la ley (IFE) no señala como obligatorio salvo cuando se tratan de elecciones presidenciales de la República Mexicana, sino al tiempo  (que es corto) veremos si concilian acuerdos y estemos viendo algún  “debate”. 

Mi amable lector nos vemos en la próxima, mi correo electrónico es agustin@noticiaspc.com.mx

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